El ministro de la Producción de la Provincia, Ricardo Moralejo, junto al secretario ejecutivo del Instituto de Producción Productiva, Fernando Fernández, viajaron a Neuquén para participar de un encuentro, en el marco del “Proyecto Patagonia”, con el resto de los ministros de las provincias patagónicas: Alberto Diomedi por Río Negro, Pablo Mamet por Chubut, Leonardo Darío Álvarez por Santa Cruz, Ramiro Caballero por Tierra del Fuego y José Brillo por Neuquén. El evento fue encabezado por el ministro de la Producción de la Nación, Francisco Cabrera, que se presentó con su gabinete. Además, el gobernador de la provincia anfitriona, Omar Gutiérrez, también compartió la jornada.

Moralejo habló de la importancia de las relaciones comerciales y productivas con las demás provincias patagónicas, “en esta gestión de gobierno hemos considerado mirar al sur como mercado, es una región a la que podemos aportar, en gran medida, a la demanda de alimentos que presenta. Somos la provincia más cercana y podemos llegar con la mejor logística. Siempre hemos mirado al norte, y creo que es momento de construir una perspectiva viendo el sur. Es un mercado importante; y no solamente por el intercambio con nuestras hermanas provincias patagónicas, sino también por el mercado del sur de Chile, donde viven más de tres millones de personas”, explicó.

En el marco de este debate, para la construcción del Proyecto Patagonia, el ministro de la Producción de La Pampa presentó cinco perfiles de integración productiva regional, como son: cluster bovino de carne, cluster porcino, cadena de valor de alfalfa bajo riego, producción de leche y planta láctea en zonas bajo riego y polo tecnológico en General Pico.

Cluster bovino de carne

El proyecto pretende impulsar una “cadena de valor de carne bovina patagónica” que responda a los requerimientos de la demanda de mercados específicos de alta calidad. La propuesta innovadora surge a partir de coordinar estructuralmente toda la cadena productiva y comercial, desde la producción hasta el consumo, buscando eficiencia en todo el sistema y ampliando la demanda de bienes y servicios locales.

Todos los actores involucrados deben crecer en la comercialización de productos especiales y adquirir activos específicos, como conocimientos en procesos productivos y comerciales para el desarrollo de la marca “Patagonia”. Se buscará la integración y la coordinación horizontal y vertical de la producción de carne bovina patagónica; como también la exportación a mercados con altos estándares sanitarios. Se crearán redes de empresas que formularán contratos para permitir acceder a negocios de nicho de alta especialización, con el objetivo de aumentar las exportaciones de toda la región patagónica. Esta propuesta debe culminar aumentando la producción primaria e industrial, tanto para el mercado externo como para el interno, disminuyendo el costo local a los consumidores de la región.

Cluster porcino de carne

El proyecto es una iniciativa que permitirá mejorar la cooperación y la comunicación entre los productores primarios y la industria. Se busca resolver problemas comunes que afectan al sector, mejorar la calidad y eficiencia productiva, el agregado de valor y la competitividad para todo el mercado local y patagónico.
Se estimulará la producción porcina en calidad y cantidad, desarrollando modelos productivos asociativos. Asimismo, se propiciará la ampliación de la industria frigorífica de tránsito federal, tendiente a la oferta de carne fresca y a la industria de chacinados, para poder destinarlo al mercado nacional.

Cadena de valor de alfalfa bajo riego

El proyecto está destinado a desarrollar un “cluster de productos y subproductos de alfalfa bajo riego”, destinados al mercado patagónico y de exportación para fomentar la implantación y puesta en funcionamiento de industrias de acondicionamiento de heno de alfalfa en mega fardos de doble prensado, considerando también la producción de pellet y de harina.
Estos productos son altamente demandados en mercados internacionales, especialmente en los países del golfo arábigo.

Se piensa en la implantación de superficie bajo riego por aspersión para la alfalfa, que podría alcanzar las 30.000 hectáreas en el zona del SAM (Sistema Múltiple de Aprovechamiento de Riego de 25 de Mayo), Planicie Curacó, Valle del Prado y Bajo de los Baguales; pudiéndose integrar al sistemas áreas de Neuquén y de Río Negro.

Este polo forrajero contemplaría la instalación de al menos cinco plantas de elaboración de heno de doble prensado; plantas de pellet y de harina de alfalfa; que en su conjunto tendrían un potencial de producción de 450.000 toneladas por año de materia seca; con la generación de 1.500 puestos de trabajo directo y 300 indirectos.

Producción de leche y planta láctea

Este proyecto tiene como finalidad impulsar, dentro del Proyecto Patagonia, un “cluster lechero” que permita participar en el abastecimiento de leche fluida y derivados en toda la comarca de 25 de Mayo, estableciendo precios de referencia para la región de los productos lácteos.< /p>

La posibilidad de producción en sistema bajo riego por aspersión de 3.000 hectáreas de forrajes permitiría el desarrollo de la actividad lechera. El tambo es una de las actividades ganaderas con mayor nivel de intensidad, y la producción de forraje de dicha superficie, permitiría establecer una cuenca láctea para producir unos 200.000 litros por día.
El proyecto prevé utilizar un sistema de tambos altamente tecnificados y una planta láctea para procesar y ofrecer diferentes productos de alta calidad a los mercados patagónicos.

Polo tecnológico en General Pico

Todos estos desarrollos productivos requieren de un sistema “científico tecnológico” que asista a las empresas y actores. Permitirá la innovación continua y la adaptación de los procesos productivos, a las exigencias de los mercados en los aspectos de competitividad y calidad.

Se busca que los jóvenes altamente capacitados en tecnologías de software, automatización robótica, procesos productivos, área de marketing y negocios puedan contribuir al desarrollo y crecimiento de todas las actividades que se busca impulsar.

Para esto se prevé crear un espacio físico organizado a modo de “campus”, en 17.500 m2 aproximadamente, con distintas áreas de investigación, de producción, de residencia y de desarrollo tecnológico. El área tecnológica del polo se proyecta en un espacio de tres naves de 1.250 m2 cada una, y forma parte de un proyecto más amplio de reconversión que, bajo un concepto bioclimático, alcanzará áreas de residencias y viviendas para tecnólogos y científicos. Se buscará la integración del sistema científico-tecnológico provincial con sectores de igual desarrollo para las provincias patagónicas.

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